MICKY

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Su carisma, su personalidad, su energía positiva y sus particulares movimientos hicieron de Micky un triunfador y lo llevaron a Eurovisión en el año 1977, donde dejó a España en 9ª posición. Su canción era “Enséñame a Cantar”, un tema que se quedó en el recuerdo de los españoles como lo que es: todo un clásico de nuestra música y una canción que nunca pasará de moda. Para hablarnos de su experiencia eurovisiva y de sus nuevos proyectos, Micky ha estado con ogaespain.com.

Hola, Micky. ¿Qué recuerdos guardas de tu experiencia eurovisiva?

Muy buenos recuerdos. Además, los eurofans me hacéis tener esa experiencia siempre presente. Cada vez que me subo a un escenario me pedís “Enséñame a Cantar”. De hecho, mis espectáculos los abro con ese tema. Es mi canción-bandera, la que me puso en el mapa de Europa y la cual se ha versionado en muchos idiomas. Para mí, Eurovisión siempre será un recuerdo entrañable.

 

-¿Elegiste tú esa canción para Eurovisión? ¿Hubieras preferido ir con algún otro tema?

Eso era cosa de Ariola, la discográfica. Yo no podía decidir. Además, nunca me comentaron que me habían propuesto a Eurovisión. Me enteré casi a la vez que los telespectadores cuando lo anunciaron. Mi sorpresa fue brutal. TVE pensó en mí y lo acordó todo con mi discográfica debido al éxito que yo estaba teniendo en varios países de Europa con el single “Bye Bye, Fraeuilein”.  No obstante, de haber podido decidir, me hubiese quedado con “Enséñame a Cantar”. Siempre ha sido mi canción más comercial.

 

-En tu edición ganó la gran Marie Myriam con la canción “L´Oiseau Et L´Enfant” por Francia, nuestro país vecino. ¿Viste justa esa victoria?

A mí me sonaba a copia. Se parecía mucho a algún que otro éxito de la época… De todas maneras, Marie defendió su canción muy bien. Yo intuía que iba a ganar. No sé por qué la trataban de un modo especial. Y en la Green Room, minutos antes de empezar el show, alguien de la organización vino para comentarle algo al oído y ella gritó de alegría. A saber…

 

-En tu época de mayor esplendor musical te pusieron sobrenombres como “el Hombre de Goma” o “el Coloso del Ritmo”… ¿A qué se debían?

A mis movimientos. Ciertos periodistas decían que yo era de goma por cómo me movía, así que me empezaron a conocer como “el Hombre de Goma”. Y luego, cuando empezó a acompañarme la banda “los Colosos”, me bautizaron como “El Coloso del Ritmo”. He tenido muchos motes y todos los he aceptado con todo cariño. A raíz de Eurovisión también empezaron a llamarme “el chico de la armónica”.

 

-En los últimos años se ha tachado a TVE de prestar poco apoyo o promoción a sus representantes e incluso de haberles pedido encarecidamente que no fueran a ganar… Se dice que en tu  año ocurrió también algo así. ¿Es cierto?

En parte sí. A TVE llegó el rumor de que yo era de los favoritos y se echaban las manos a la cabeza. Por aquel entonces organizar el festival era algo demasiado costoso para un país. Aún nos estábamos reponiendo de lo que supuso la victoria de Massiel. Y, claro, es que antes Eurovisión no conllevaba el turismo que genera hoy en día ni el merchandising. Ahora mismo, para cualquier país, sale rentable ganar Eurovisión. El Festival, hoy en día, ocasiona más beneficios que gastos.

 

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En muy poco tiempo hemos perdido recientemente a dos artistas eurovisivos de tu misma década: Peret y Sergio Blanco. ¿Qué relación tuviste con ellos?

Con Peret muchísima. Hicimos muchas galas juntos, mucha televisión… Era rumbero, yo soy muy marchoso también. Nos unía el ritmo, nos entendíamos en seguida. Era un tío con una gran presencia y mucho carisma. Yo lo adoraba, al igual que también adoraba a su grupo, a sus palmeros, coristas, a todo el equipo artístico que lo acompañaba. Él los llamaba “sus hermanos”. Y, para mí, cuando estaba con ellos, eran mis hermanos también. Éramos una familia.

Y, ¿qué decir de Sergio Blanco? Él y Estíbaliz eran una pareja perfecta. Sergio era un gran tipo. Muy amigo mío también, con una voz y una sensibilidad exquisitas. Además, mucha gente no sabe que aparte de músico era un excelente escultor.

Nos gustaba mucho coincidir  los tres. Lástima que ya en los últimos años no lo hacíamos tanto. Llevábamos ritmos de trabajo muy distintos y estando cada uno en una punta del mapa, era casi imposible verse. Pero siempre estuvimos muy en contacto.

 

-Y, centrándonos en la Eurovisión más reciente, ¿qué te pareció la actuación de Ruth Lorenzo el año pasado?

Me pilló fuera de casa pero vi la repetición. Sigo mucho Eurovisión, no lo puedo evitar. Será deformación profesional… Y, bueno, también es que no me gusta que se digan tonterías del Festival de Eurovisión. Y como no me gusta que se diga lo que no es, que muchas veces se dice, para eso lo veo; para estar al tanto de lo que pasa y poder opinar con criterio y conocimiento (que es lo que falta muchas veces en este país cuando se habla de Eurovisión). Mi opinión sobre Ruth es que hizo una actuación redonda, casi rozando la perfección. No me convenció mucho su estilismo. Cuando le vi el pelo mojado pensé que no se había peinado bien. Luego ya entendí que lo hizo para hacer alusión a la lluvia, como la canción pedía. Fue una actuación muy digna. Ruth tiene mucha personalidad. He escuchado su disco y me encanta. Ojalá consiga mantenerse en la música muchos años. Eurovisión es un trampolín pero hay que saber aprovecharlo. Me da pena que compañeros a los que yo admiro tanto como Anabel Conde o El Sueño de Morfeo no hayan tenido demasiada suerte después del Festival. Y es que Eurovisión es un arma de doble filo. Hay que saber muy bien aprovechar la oportunidad y sobrevivir al certamen, quedes en el puesto que quedes.

 

-Ganó Austria, tras 48 años de sequía eurovisiva. ¿Qué tuvieron “Rise Like a Phoenix” y Conchita Wurst para convencer a toda Europa?

Conchita tiene una voz fantástica. Es una estrella. Eso le hizo un gran favor a Austria. La elección de la artista fue inmejorable. Aparte, la canción era buena aunque previsible. Hubiera ganado más con orquesta. Echo tanto de menos a la orquesta en el Festival… Y, bueno, el tema de la barba también hizo un papel fundamental para la victoria austriaca. El país supo jugar muy bien sus cartas: imagen innovadora, voz impecable y canción impactante. Un pack indispensable. Un caballo ganador.

 

 

-Y ya casi estamos en la edición de este año. ¿Has escuchado “Amanecer”, la canción de Edurne? ¿Crees que tiene posibilidades?

La he oído un par de veces. Me parece una canción buena. Algo previsible también pero no está mal. Y Edurne tiene una voz que es un prodigio. Además, es una niña muy guapa. Apuesto a que va a ser la más guapa de toda Europa este año. No sé qué posibilidades tiene “Amanecer”, pero sí te diré que Eurovisión sólo lo ganan los países que lo quieran ganar…

 

Volverías a Eurovisión como intérprete, ahora que estás en tu etapa profesional más madura?

Siempre. Pasar por Eurovisión siempre será un lujazo. Y los eurofans sois el público más agradecido y entregado que existe. Elegiría una canción muy mía, acorde con el tipo de artista que soy y con la música que se escucha ahora mismo. Desde luego que sí.  Si me dieran la oportunidad, yo volvería encantado.

 

-Micky, cuéntanos, ¿Qué proyectos tienes entre manos ahora mismo?

Pues he acabado mi gira de invierno y ahora me centro en los ensayos de la gira de verano. Iré acompañado de dos compañeros a los que quiero y admiro bastante: Jeannette y Lorenzo Santamaría. También estoy preparando un espectáculo muy original que se estrenará en Benidorm (Alicante) y un nuevo disco. De momento, no pienso parar.

 

-¿Qué consejo le darías a Edurne de cara a Viena 2015?

Que acuda a Eurovisión concentrada en su trabajo, que sea siempre humilde y cercana con los eurofans, que cante muchas veces la canción en directo antes de ir (que eso es muy importante) y  que intente quitarle  hierro al asunto. Sé que es muy difícil. Cuando estás entre bambalinas y te nombran para salir a representar a tu país en ese escenario con tanto público y ante tantos medios, se te pasa de todo por la cabeza… Pero ella debe saber que aquí todos la vemos como ganadora, que la queremos, la respetamos y confiamos en ella. Estoy seguro de que elegirá la mejor coreografía, el mejor vestuario y se pondrá en las manos de un equipo de trabajo altamente capacitado. Así que, Edurne, no te queda otra que arrasar. Y sé que vas a conseguirlo.

 

-Y, finalmente, ¿qué palabras dedicarías al colectivo eurofan?

Sólo deciros que me alegráis la vida cada vez que me cruzo con vosotros. Que sois el espíritu de Eurovisión y que gracias por no tirar la toalla con España ni siquiera en los peores momentos de TVE… Y, como dice el bolero, si no existiérais habría que inventaros. ¡Gracias, de corazón! Os quiero, amigos.

 

 

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