¿PUEDE SER JAMALA DESCALIFICADA DE EUROVISIÓN 2016?

Ucrania eligió anoche a su representante para Eurovisión 2016, la cantante tartaro-crimea Jamala con la canción «1944». La canción hace referencia a las deportaciones del pueblo tártaro de Crimea que Stalin realizó en 1944 tras la Batalla de Crimea. Por ello, Rusia pide la descalificación del tema debido al mensaje político en la canción, según informa el periódico británico The Guardian. No es la primera vez que Eurovisión se enfrenta a una polémica con respecto a contenidos políticos en las letras de las canciones, algo que prohíben las reglas del festival.

 Jamala se hizo con la victoria en la preselección ucraniana gracias a su interpretación de la canción «1944», una canción que la cantante ha inspirado en la historia de la bisabuela de la cantante que, como gran parte de la población tártarocrimea, fue deportada por Stalin tras la Batalla de Crimea en 1944. Miles de personas murieron en estas deportaciones a Asia Central y sus descendientes no han podido regresar a sus tierras hasta la década de 1980. Jamala ha querido reflejar en su canción la amargura que muchas personas han sufrido, y siguen sufriendo, por las consecuencias de la guerra en todo el mundo.

 En plena Crisis de Refugiados en Europa, era de esperar que la polémica saltara tarde o temprano. Según informa el periódico The Guardian, la canción de Jamala ha encendido a su país vecino, Rusia, que pide la descalificación del tema debido a su trasfondo político. Las normas del Festival de Eurovisión prohíben que las canciones, o sus puestas en escenas, contengan mensajes políticos. Por lo que, si la organización del Festival de Eurovisión considera que la canción ucraniana tiene connotaciones políticas, ésta puede ser descalificada del festival.

  «En la canción no hay ninguna mención sobre la ocupación u otros ultrajes que los ocupantes están haciendo en nuestra patria, no obstante, se inspira en la población tártara de Crimea, que han sido sometidos a horribles perversidades», comenta Mustafa Jemilev, líder de los tártaros de Crimea.

 No es la primera vez que Eurovisión se enfrenta a polémicas con respecto a las letras de las canciones debido a contenidos políticos. En el Festival de Eurovisión 2009, celebrado en la capital Rusa, vivimos otro enfrentamiento similar: Georgia presentó al festival una canción «We don’t wanna put in» («No queremos aguantar»), interpretada por el grupo Stephane & 3G. La similitud con la frase «We don’t wanna Putin» («No queremos a Putin») hizo que la organización descalificara la canción, pues se consideró un ataque al Presidente del Gobierno de Rusia, Vladímir Putin, así como que la canción era una clara referencia a la Guerra de Osetia del Sur de 2008, en la que Georgia fue invadida por tropas rusas y que finalizó con la expulsión de georgianos desde los territorios de Abjasia y Osetia del Sur.

 En 2007 también tuvimos otro encontronazo entre Rusia y Ucrania. Rusia mostró su desagrado con la canción de Verka Serdyuchka, «Dancing lasha tumbai», y alegaba que la canción llevaba un mensaje político subliminal debido a la similitud de la repetida frase «Lasha tumbai» con la frase «Russia goodbye». Finalmente, se consideró que la canción no contenía mensajes político, por lo que pudo participar en Eurovisión, consiguiendo la medalla de plata.

 En 2005, Ucrania, sede del Festival de Eurovisión ese mismo año, se vio obligada a modificar la letra de su canción «Razom nas bahato» («Juntos somos muchos»), debido a sus referencias a las protestas de la Revolución Naranja, que tuvo lugar en Ucrania meses antes.

 Nuestro país también se ha visto afectado por esta norma que prohíbe las referencias políticas en las canciones de Eurovisión. España se vio obligada a modificar la letra de nuestra canción en Eurovisión 2008, «Baila el chiki-chiki» de Rodolfo Chiquilicuatre, debido a sus las referencias políticas a José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, Juan Carlos de Borbón y Hugo Chávez.

El grupo armenia Genealogy en Eurovisión 2015

El grupo armenio Genealogy en Eurovisión 2015

 Pero quizás el ejemplo más reciente de polémica por estos asuntos lo vivimos en el pasado festival de Eurovisión. Azerbaiyán acusó a Armenia de politizar su candidatura para Eurovisión 2015 por llevar a un grupo compuesto por descendientes de los supervivientes del genocidio armenio con la canción «Don’t deny» («No niegues»). Azerbaiyán argumentaba que, además de la formación, el título era un mensaje directo a Turquía, país que niega que las masacres a civiles armenios fuesen un genocidio, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre que provocó la Primera Guerra Mundial. Finalmente, Armenia participó en el Eurovisión 2015, aunque decidió cambiar el título de la canción para evitar más polémicas. Otro de los países que se vio salpicado por esta polémica fue Francia, representada por Lisa Angell y la canción «N’oubliez pas» («No olviden»), tema al que varios países quisieron atribuirle un mensaje político.

 Ahora sólo queda esperar para saber si la organización del Festival de Eurovisión considera que la canción de Ucrania para Estocolmo 2016 es apta o no para competir en el festival. De ser apta, Jamala interpretaría su tema el próximo 12 de mayo, fecha en la que se cumplen 72 años del fin de la Batalla de Crimea y en la que dieron comienzo las deportaciones que inspiran la canción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *