LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: «QUE SE MEJORE: LA PEOR SEMIFINAL DE LA HISTORIA»

¡Y llegó por fin Eurovisión! Hasta la paz se ha hecho en esta semana que nos pertenece a ti y a mí, querid@ amig@ eurofán. A tierras hebreas que nos marchamos por tercera vez después de la victoria de Netta en 2018, en la carísima y -eso me cuentan- algo cutrecilla Tel Aviv.

Emotivo vídeo de introducción que nos muestra a una Netta infantil que sueña con participar en Eurovisión emulando a su ídola Dana International y reforzando el mensaje inclusivo que la encumbró en Lisboa 2018. La Netta de 2019 se pone el mundo por montera y sale en bragas en mundovisión aunque no tenga el cuerpo de una Beyoncé, diga usted que sí.

Tiempo para presentar a los perfectamente vestidos presentadores, entre quienes destaca la cotizada top model Bar Refaeli, y que han tenido una muy acertada labor. Muy rapidito dan paso a los primeros concursantes.

Digámoslo rapidito y sin rodeos. Como show televisivo, maravilloso. El nivel de las canciones y los cantantes, pésimo. No recuerdo haber visto una semifinal peor desde que en 2004 se sacaron de la manga este invento de las rondas previas para favorecer la participación y, como prueba, la flojísima terna de países finalistas. Pero vayamos por partes.

1. CHIPRE

Rodeados de todas las bellezas que atesora Israel y con el triángulo, esa figura tan perfecta como púbica, a modo de hilo conductor irán apareciendo los concursantes, liderados por la cantante de Chipre, Tamta, que nos ofrece la primera de las tres versiones de Fuego que vamos a escuchar estos días. Cantando verdaderamente mal y con una presencia escénica muy cuestionable, la veo y no la encuentro tan siquiera guapa. Ni en vestuario, ni en melena, ni en coreografía tiene nada que hacer frente al poderoso recuerdo de Eleni. Todo lo que el año pasado fue acierto y sorpresa, este año es repetición y bochorno. Hasta la canción se llama Replay, como queriendo disculparse por traernos la copia barata de lo que ya habían hecho. No, no, nunca serás Eleni, bochorno y aburrimiento. Pasan ronda y porque el conjunto de la semi es bastante flojo. Yo la hubiese dejado fuera como castigo por osada. Que se mejore.

2. MONTENEGRO

Enésimo grupo de niñatos de su padre y de su madre sin ningún pasado en común en la música que vienen a intentar clasificarse en Eurovisión. Como si no hubiésemos visto sextetos vocales de este tipo durante más de seis décadas de concurso, estrellándose como pitas uno detrás de otro… Las armonías no están mal del todo, pero la típica canción supuestamente motivadora como con instrumentos étnicos de fondo da para lo que da. Del estilismo a base de orlas de la graduación con traje de sastre blanco mejor ni hablemos, por aburridos y simplones merecerían todo premio Barbara Dex. Incomprensible el papel central que tiene el más feíto del grupo, que por cierto es el que peor canta y tiene un vibrato espantoso. Que se mejore. Montemierda, llamo yo habitualmente a este país, ustedes verán por qué.

3. FINLANDIA

Qué mono, con las integrantes del laureadísimo conjunto israelí de gimnasia rítmica. ¿Sabían ustedes que Israel es una auténtica potencia mundial en la rítmica? Pues sí, lo son, busquen si no en Youtube a Linoy Ashram y flipen. Así se presenta Finlandia, que nos trae al talludito Darude, un DJ ya experimentado, con un solista así como guapetón que tampoco canta bien y no nos aporta gran cosa. No entiendo yo la participación de un pinchadiscos en concurso de música grabada, y mucho menos ese efecto de bailarina mojada bajo las aguas a la que enfocan a toda pantalla completamente bizca. Que se mejore. ¿Pero cuántas veces repite Locogüey? ¿Tres mil? Se me hace larguísima e ignoro qué votos pensaban ellos capturar, pero a los efectos es como si participaran Kiko Rivera y Sofía Cristo en plan dueto, pongamos, con Fran Dieli. ¿Ustedes los votarían? Europa tampoco.

4. POLONIA

Cada vez que alguien me habla de lo buena y lo distinta que es la canción polaca yo me quiero prender fuego. ¿Pero en serio eso te parece gustable? ¿En qué momento de tu vida has escuchado folclore polaco como este? Jamás. Cuatro matrioskas endemoniadas chillando y dando vueltas en una tarima redonda con unas faldas y unas cintas como de bandera gay, queriendo quizás arañar algún voto que jamás llegó. El público del pabellón está pasando de su rollo como de la peste, y el votante medio europeo también lo ha hecho. Al menos en 2014 llevaron a una voluptuosa y cachonda rubia haciendo mantequilla… Estas no están ni buenas. Terminó, qué bien.

5. ESLOVENIA

Espantosa canción que consiste en tres minutos de inaudible balbuceo por parte de la endemoniada piba, que mira con cara de enferma mental al amigo Casper asegurándole que va a matarlo mientras duerme. Te voy a partir las piernas. Te arrancaré la piel a tiras. Te clavaré astillas en las uñas hasta hacer que se te salten. Muere en Palestina, Casper, muere. Probablemente Europa no se dio cuenta de lo satánico de la actuación y por eso permitieron que pase a la final. O eso, o es que se debe a una recomendación médica internacional por parte de los urólogos de los 41 países participantes, conscientes de que sí o sí nuestras vejigas urinarias tienen una capacidad limitada y tenemos que tener una canción para ir a mear el próximo sábado.

6. REPÚBLICA CHECA

Entiendo que después de las primeras cinco canciones la audiencia de Eurovisión fuera de un 3,5%, porque no hay quien se trague semejantes truños salvo que sea verdaderamente eurofán. Afortunadamente llegan los jovencitos de Lake Malawi, que visto lo visto hasta ahora son poco menos que Queen o Maroon 5, a entretenernos un poco con su desenfadada, actual y tontorrona cancioncita, muy en la línea juvenil de su participación de 2018, la que les hizo abandonar los lugares de cola. El solista es verdaderamente magnífico, no tanto por lo bien o lo mal que cante -que lo ha hecho muy aceptablemente, la verdad- sino por el tremendo talento escénico que despliega durante tres amenos minutos en los que no hemos despegado la mirada de él. A la final con toda justicia, y no me extrañaría nada que hayan ganado la fase.

7. HUNGRÍA

Volvemos al sopor. Mucho más delgadito que en su anterior actuación de 2017 vemos a Joci Papai, a quien en su momento ya dijimos que de pequeño los niños del cole le llamaban con mucha mala milk Joci Papaya. Ahora tiene un cuerpito bonito y todo eso le da igual. Canción dedicada a su papá que no nos dice gran cosa, con una escenografía medio parecida a la que utilizaron el año pasado Amaia y Alfred, ¿recuerdan? Eso sí, la carita de la mamá de Alfred no la veíamos en la tele… Ocurre con estas segundas participaciones que se pierde gran parte de la humildad y la frescura que tuvieron las primeras. Así le pasó a Zeljko Joksimovic, le pasó a Dana y le pasó a Alexander Rybak. Todo lo que era serena inocencia en Kiev ha sido exceso y chulería esta noche en Tel Aviv… Lo justo como para quedarte sin final, amiguito. Y no es algo muy habitual en Hungría. Que se mejore.

8. BIELORRUSIA

Confían los bielorrusos en la frescura de Zena, que en su actuación en la final nacional parecía más una Eurojunior que otra cosa, y que aquí aparece convertida en una especie de Lolita. Se trata de una fórmula que suele funcionar bastante bien en el concurso por poco que se cante mínimamente bien y que la canción sea movidita. Ella nos regala un ratito de sana diversión, algo más que valorable viendo el nefasto nivel de la noche, con su breakdance y su sonrisa sincera. Gana su presencia en la final sin ninguna dificultad y nos parece increíble que esta cancioncita tan simplona a la que en otras ediciones no habríamos concedido ni el derecho a ser oída se haya metido entre las mejores. Ya ven ustedes el nivelito de Eurovisión 2019…

9. SERBIA

Increíble pero cierto, hemos tenido que esperar nueve, NUEVE canciones para escuchar una buena cantante. A la novena llegó Nevena, guapísima, rubísima, impecablemente presentada, piernaca, con un estilismo prácticamente calcado al que exhibió la primera vez que la vimos en su país, y cantando realmente bien. Aprovechando, además, todos los efectos y lujerío de luces que permite Eurovisión. La canción es la enésima balada balcánica, bien construida y elegante como las que llevamos décadas oyendo, pero es que la cosa está muy malita esta noche. En cierta manera la serbia, una de las grandes triunfadoras de la semi, se ha vengado de la terrorífica puesta en escena y nefasto vestuario de la que fue víctima en su primera participación hace unos añitos como integrante de las Moje 3, tan petardas e incomprendidas ellas.

10. BÉLGICA

Después de ver a la divaza serbia es un poco penosillo tener que asistir al sufrir y pobrísimo desempeño del pequeñín Elliot, con sus orejitas de soplillo desiguales y esa chaqueta como tres tallas mayor que seguro le compró su madre pensando que en un año le quedaría bien. Será cuando cumpla 19. Puesta en escena lamentable con unos tambores como salidos del Festival de 2004 y la prueba de que Bélgica sigue sin encontrar su sitio otro año más. Todo lo que en el solista checo era conexión con el público y poderío escénico, en este pequeño gorrioncito es un ataque del peor pánico escénico que se recuerda. Algún día, tal vez dentro de quince años, tendrá que enfrentarse a sus miedos y verse en vídeo. Por su bien deseo que se descojone de sí mismo y afronte una feliz vida como funcionario de la Unión Europea o como pescatero, da igual, pero lejos del mundo de la música. Al cole a estudiar, y que te mejores.

11. GEORGIA

Me sorprende mucho que el potentísimo Oto Nemsadze no haya conseguido poner un pie en la final, visto el nivel tan pobre que hemos tenido hoy. La puesta en escena ha sido magnífica y él ha estado muy sólido en escena, apelando a esa épica tan de moda actualmente rollo Juego de Tronos, pero tal vez lo raruno y oscurísimo de la canción le ha pasado factura, al igual que su petardo estilismo como de bolsa de basura. Es imposible entrar en una historia que no entiendes por más que esté impecablemente interpretada y que él se haya dejado la garganta en los últimos veinte segundos. Que se mejore. Baratatatata-baratatatataé.

12. AUSTRALIA

Todo lo contrario le ha sucedido a la graciosa participante australiana, que después de la negrura georgiana nos ha ofrecido una actuación luminosa que le permite pasar muy cómodamente a la final. Toda Eurovisión que se precie debe tener a una señora operística subida en una peana, pero no, lo de Australia este año ha sido un finísimo show digno de cualquiera de estos circos sin animales que han empezado a proliferar por el mundo inspirados por el Cirque du Soleil. ¿Ustedes son conscientes de lo difícil que es cantar subida en esa pértiga? Pues ahí está la buena de Kate, levitando entre vías lácteas y nebulosas, lo cual nos hace plantearnos por qué demonios se presenta en Israel con esa corona de brillor barata al máximo, como comprada en los chinos. Al final nos muestran las pértigas en las que se encuentran suspendidos tanto ella como sus bailarines, en plan “mira lo que somos capaces de hacer”. Verdaderamente precioso y muy interesante apuesta de cara al Top10 final. No me parece nada descabellado pensar que esté luchando el sábado por la victoria.

13. ISLANDIA

Sólo por el esfuerzo de mantener el personaje hasta en el momento en que anuncian su pase a la final merecen mi aplauso los chicos de Hatari. Dejando a un lado del bondage y la dominación, que yo soy mucho más de un arrumaco y un beso, hay que decir que la voz de él merecería un estudio aparte, porque lo que tiene en su garganta es un absoluto privilegio. Otros tres minutos de show del más altísimo nivel con plataformón, cuero y fuego a tope que nos gusta muchísimo más que las demoníacas polacas o la sosez húngara y pasa ronda sin ninguna duda. ¿Sería la música que yo escucharía otro día de mi vida? Probablemente no, pero aquí se trata de distinguirte y de hacerlo bien. Ellos lo han logrado, si bien en otro año con más nivel no les hubiese bastado.

14. ESTONIA

Empeñados en recoger los repudios del Melodifestivalen, los estonios vuelven a flirtear con el desastre. Como pasó en 2017, una muy descafeinada puesta en escena y la flojísima prestación vocal de él han estado a punto de dejarles fuera de final. Exceso de confianza se llama, porque a él le bastaba con hacer exactamente lo que hizo en la selección nacional y dejarse de tanto “come one”, tanta improvisación y tanto histronismo. Se ha salvado porque hoy pasó el control de seguridad y accedió al escenario gente que cantó incluso peor que él. Como dato, el resoplido que lanza al final de la canción, la mejor evidencia de que no las tenía todas consigo.

15. PORTUGAL

Tiago, portugués y cantando a la saudade. Podría ser cualquier cosa veinticinco veces vista antes, pero no. Llega la rara de la edición. Llamarte Conan Osiris es algo así como ser He-Man Nefertiti, ¿no? Viene a ser lo que serían Almodóvar y McNamara si volviesen atrás en el tiempo y participasen en la Eurovisión esta ecléctica del Siglo XXI y nos cantaran un “Cómeme el donut”. El vestuario y el estilismo son sencillamente abominables, como elaborados por los finalistas al concurso de jóvenes talentos de Tenerife Isla de Moda, pro bueno, con esta participación portuguesa de 2019 ocurre que no deja indiferente a nadie, o amas la canción y su puesta en escena o la detestas. A mí particularmente se me ha hecho larguísima y solo me ha gustado y mucho el bailarín, que es un máquina. Adoro el momento en que hace puntas con las deportivas, así de simple soy. ¿Alguien pensó en serio que esto pasaría ronda? Que se mejoren los dos.

16. GRECIA

Teníamos muchas expectativas puestas en la guapa con ganas Katerine, a quien no han dejado de comparar con Florence + The Machine por las evidentes similitudes con su Shake it out que tan brillantemente cantó nuestra Amaia. Dejando a un lado lo penosamente que ha cantado, sí que me llama la atención lo malísima que ha sido la puesta en escena, carente de todo sentido e interés, y tampoco entiendo que les ha pasado a los griegos este año, justamente fallado en uno de sus puntos fuertes, LA REALIZACIÓN. Ha habido varios momentos de total desconcierto, y hasta hemos visto a las coristas cambiando de posición por el escenario, o a la solista girándose sin mucho sentido. A excepción del famosísimo agudo que sí ha dado correctamente, de resto ha sido una actuación para olvidar. El año pasado, haciéndolo super bien, se quedó la pobre Gianna Terzi viendo la final en la grada, y este despropósito sí estará en la final. Poco más que decir aparte de Willy Willy Fog Fog, Willy Willy Fog Fog… Y que se mejore el realizador.

17. SAN MARINO

Me cuentan que esta noche, después de cinco meses en paradero desconocido, ha aparecido maniatada y con una mordaza en la boca la pobre Valentina Monetta en un armario cerrado con cuatro llaves en un tugurio de San Marino. ¿Quién le hizo algo tan feo? No lo sabemos, pero evitó la quinta participación de la pesada señora en Eurovisión y dio su segunda oportunidad a Serhat, pantojuno, de 145 años, y más diva que Carola. El show prometía y ha terminado siendo grotesco, pero grotesquito de verdad, una parodia como de José Mota. ¿Que compuso la canción en cinco minutos? Y en tres también, señora. Él ha cantado de cualquier manera, carente de gusto, con nula interacción con la cámara y totalmente desacompasado en sus bailes, pero ¿acaso importaba eso hoy? Reconozcamos, eso sí, a los cinco esforzados coristas que se han dejado la vida por salvar la actuación.

Actuación de una irreconocible Dana International haciendo lo que puede con un tema de Bruno Mars, homenaje a Abanibi y a otros grandes clásicos eurovisivos, y preparados para escuchar el veredicto de una semifinal para olvidar. Lo peor visto en años. En circunstancias normales, creo que sólo Australia, Serbia, República Checa, Islandia y Bielorrusia hubiesen hecho méritos para estar en la final. Pero tienen que pasar diez, y ahí tenemos a las justísimas de voz y talento escénico Chipre y Grecia, además de la demoníaca Eslovenia y los sinsentidos de Estonia y San Marino.

Salvo que esta gente mejore mucho, lo mismo el puesto 25 que le coloqué a España en la porra OGAE no será para tanto y terminamos mucho mejor. Que se mejore.

*Todas las afirmaciones e ideas expresadas en este artículo de opinión pertenecen única y exclusivamente a su autor, y son totalmente ajenas a la Asociación OGAE Spain.

3 Comentarios

  1. Sergio de Diego dice:

    Pues me ha encantado el artículo, hay momentos en los que me he Reid y he disfrutado mientras iba leyendo. También me ha gustado la opinión crítica puesto que representaba en gran medida lo que iba yo pensando mientras veía el programa

  2. Carlitros dice:

    Toda la razón del mundo, ora mi las mejores fueron claramente serbia y Australia. Portugal mucha gente diciendo que es un robo bla BLA bla… Esa canción era IN-FU-MA-BLE y es así. Lo dicho, totalmente de acuerdo contigo

  3. Ezefan dice:

    Me parece demasiado fuerte lo que dices sobre muchos de los interpretes y sus puestas en escena. Podrá gustarte más o menos pero me da que vimos dos festivales diferentes y no es primero ni el vigésimo que veo. Encima te ciñes en sí con la gala, por Dios, muy cruel por tu parte. Milagro te pines tú y nos sorprendes el próximo año, aver si das la talla.

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