LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: MIKI, EL LEGIONARIO

La gala final de la selección española para Eurovisión 2019 ha sido la más madrugadora de su historia, y solo los albaneses han corrido tanto como nosotros, así que de momento queda claro que provisionalmente “La Venda”, defendida por Miki y compuesta por La Pegatina es una de las dos mejores de este año.

Me pregunta un amigo que cuándo nos ha ido mejor en Eurovisión, si cuando gobierna el PP o el PSOE y le he dicho muy claramente que nos ha ido mejor con Franco, para qué nos vamos a engañar. Hemos llegado a la conclusión que un coro de seis fornidos legionarios bien embutidos en sus uniformes resulta la opción más viable, visto lo visto…

Hasta que los prietos culillos de los novios de la muerte desfilen por las pasarelas continentales para tu regocijo, querid@ amig@ eurofán, y mientras siga RTVE con su errática trayectoria de los últimos cincuenta años, nos conformaremos con lo que nos ponen delante y seguiremos ahogando nuestras penas con frases como “el año pasado fue peor” o “nos vamos a cansar de bailarla en el Euroclub”. El que no se consuela es porque no quiere.

Se percibe que RTVE tiene unas ganas desaforadas de poner fin a todo esto y Gestmusic también. Ni rastro de los triunfitos no seleccionados para defender canciones en la gala definitiva, pinta general de baratura por todas partes y sensación de total falta de pasión y ganas.

Los problemas de sonido serían una constante durante toda la noche, como también la penosa iluminación, el horroroso maquillaje y vestuario (con salvedades), y unas puestas en escena dignas de televisión local de tercera. Para rematar, la machacona manía de contar sí o sí con un jurado experto que nada tenía que decir sobre las canciones más allá de dirigir un poco el voto, toda vez que el público tendría la totalidad del peso de la decisión final.

Nos sirve, eso sí, para constatar lo agradecida que está Pastora Soler al concurso que relanzó y potenció su carrera profesional, saludar al compositor de “Toy”, la canción ganadora el pasado año, y descubrir para nuestro pesar que este año tendremos que volver a soportar en Tel-Aviv los comentarios de Tony Aguilar para Televisión Española, uno de los responsables el año pasado de la que tal vez haya sido la peor transmisión del festival en toda su historia.

Comienzan, de hecho, los nueve seleccionados cantando “Toy” con más buena voluntad que acierto, y nos disponemos a presenciar una ágil gala de la que han desaparecido también los videos interminables de los concursantes haciendo el bobo. Un minutito de los ensayos y gracias. Ni siquiera Noemí Galera estuvo presente anoche, para que veas el interés que tiene Gestmusic en todo esto.

“TODO BIEN” – Marilia.

Tráiganle a Marilia unas mazas y un aro. Con un recargado maillot de brillor bien cuajado de piedras de las caras, se nos antoja demasiado angelical para este chou sensual en el que también nos chirrían sus botitas blancas y la cabellera ondulada perfectamente dispuesta a lo virgen de Murillo. La iluminación es sencillamente vergonzosa, sombras en la cara, en el pecho, bailarines entre tinieblas… Un horror en el que tampoco nos dice nada una puesta en escena que recuerda a otras ya muy vistas en Eurovisión y que sólo funcionan cuando la vocalista verdaderamente trae ese rollo depravada ya de serie. Y la canariona es una mujer con alma de bolero, que afina, frasea y respira, pero a la que estas puestas en escena no le van nada. Compositores de España: Cambiemos “FUEGO” por “TODO BIEN” y al escenario, que va todo bien salvo una cosa: No eres Eleni.

HOY SOÑARÉ” – Sabela.

Bochornosas proyecciones como fondo de escenario y aparece en escena otra angelical piba, en este caso acompañada de falsas gaitas sonando ahí de cualquier manera. El invierno interior de Sabela se convierte por momentos en glaciación, tan falto de vida como su lacio pelo sin el más mínimo volumen. Arreglos, puesta en escena, letra, vestuario y maquillaje, todo nos lleva a aquellos festivales de los años 90 en que Irlanda ganaba con cualquieradas tipo esto. Me han parecido diez minutos eternos de horrorosa y molestísima canción en la que más de la mitad son las palabras “hoy” y “soñaré”, y encima mal interpretada, con una supuesta intensidad que es un griterío sin fin. En definitiva, tienes que estar muy seguro de ti mismo para irte a RTVE con una maqueta así bajo el brazo y pensar que tu propuesta está como para que Europa la vea y oiga.

“NO PUEDO MÁS” – Famous.

Cada vez que alguien dice que Famous quiere ir a Eurovisión muere un gatito. Tercera canción de la noche y tercer manual de baratos tópicos de autoayuda. Ahora al servicio del (oh, cielos) ganador de OT 2018, al que hoy han dejado tan pasadísimo de maquillaje que parece sacado del museo de cera. Tampoco el vestuario le favorece gran cosa, ni ese rapadillo futbolista como con un helecho dibujado en la cabeza. Sobre la canción, qué quieres que te diga, ya está bien de tanta comparación con Cesar Sampson, que hasta las armonías se medio parecen. La puesta en escena, otra ganga pasadísima, con el supuesto coro góspel dotado de pies de micro de neón (wow, lo nunca visto) y el pobre Feimu que no da ni una sola nota a lo largo de los tres minutos de canción. Es un hecho que tiene unas aptitudes y un potencial magníficos, pero yo veo que aún tiene mucho que pulir antes de atreverse con esos giros y esas notas altas. Mucha ilusión por ir a Eurovisión (aún no ha explicado por qué, aunque su risa tonta le delata) pero este no será el año, y no ha podido evitar cierta cara de cuerno cuando ha sido uno de los primeros descartados. Lo mismo más adelante un dueto con Agoney.

LA CLAVE” – Natalia.

Única cantante y artista que merece mis respetos del elenco que veremos esta noche, Natalia, nos demuestra que su tercer lugar en OT 2018 es una de las mayores injusticias que se han dado en este formato desde que Geno asomó su cabecita por la tele aquel día de 2001. “La Clave” como canción no tiene nada de particular, pero en ella es un total acierto, pues entiende verdaderamente ese rollo urbano de malota y le permite desarrollar sus más que contrastadas condiciones como bailarina. ¿Esa que asoma por ahí es Holaquetalestássoy Merche? En efecto, ella y otras tres personas para componer y producir semejante simpleza… ¿Qué habrá hecho cada uno? Claramente Merche inventó la letra, el otro le puso la base electrónica, la otra subió los cafés y la cuarta le dio al play a la canción de Rosalía en Spotify. Lo veo digno y vendible, pero como me dice un amigo, “Alberto, ya estás aprobando a gente con un 3,5”.

“QUÉ QUIERES QUE HAGA” – Julia.

Qué pocas ganas tenías de ir a Eurovisión, Julia. No hay más que ver la nula convicción con que defiendes esta canción como de India Martínez que efectivamente ha compuesto India Martínez, hoy acompañada por David Santisteban, en su momento intento de mito erótico patrio y hoy relegado a la doña nadie posición de compositor. La puesta en escena, patrocinada por Viveros Pérez Ortega nos muestra a la muchacha en una especie de jardín traído íntegramente de los chinos, en el que no se han molestado ni en disimular los cuadraditos del césped falso, redondeado con una bicicleta y un banco del parque también cubiertos de enredaderas falsas que también están alrededor del pie de micro, y que son vergonzosas de puro baratas. El público soberano ha debido notar esa apatía y ha pasado de ella como de la peste, pese a que ha cantado maravillosamente. Noelia se me ha vuelto muy aburrida, y por fortuna para ella no va a Eurovisión a recibir el que sería un más que merecido puesto 22.

“LA VENDA” – Miki.

Las redes sociales habían dictado sentencia días atrás a favor de “La Venda”, que lleva el sello del grupo La Pegatina, bastante conocidos en ese circuito de festivales que los cuarentones no solemos pisar, pero que te molan y te dan ganas de mandarte unos bailes con un copazo y un cigarro. Destaquemos la cutrísima puesta en escena con las cinco pibas con vaqueros haciendo que tocan instrumentos musicales, el penosísimo sonido y una bochornosa iluminación que le llena de sombras la cara al muchacho cada vez que se sale de los dos planos básicos en medio del escenario. Al público en el estudio le da igual todo eso y al español medio también, que aúpa a Miki hasta Tel-Aviv con una tercera parte de los votos. De las diez opciones presentadas, junto con “La Clave”, era tal vez la más adecuada. Él se lo cree, le pone pasión y tiene cierto gancho, lo cual es muchísimo, y hemos terminado llevando a Eurovisión algo que se acerca bastante más a lo que Europa espera de España en el festival: Tres minutos de desenfadada diversión y un estribillo pegadizo. Veremos.

“HOY VUELVO A REIR OTRA VEZ” – Noelia.

Yo no soy muy de Noelia, y esta canción particularmente no me aporta nada de nada, pero es esa necesaria cuota de supuesta diva hispana, con vozarrón y previsible ventilador que hoy no han sacado a escena. Acertadísimo estilismo, con un vestido minifaldero de brillis que le sienta como un guante y adecuado peinado lleno de todos los bucles que le faltaron a la aburrida Sabela. La canción no tiene tampoco gran cosa y es la enésima con mensaje de superación que escuchamos hoy, como si no hubiese otro tema del que escribir. La máxima referencia sonora de Noelia, Pastora Soler, es la encargada de valorar su actuación y destaca su excelente voz. Yo lamento disentir de Pastora, porque hoy no ha sonado nada bien y ha caído de lleno en su recurrente tendencia al desgañite que ya le hizo pirarse tempraneramente de OT. Aparte, qué letra tan complicada y sin sentido: O sea, que adoptas esa posición de llorona y nos dices que hoy has vuelto a reír otra vez… Ah, vale, ahora entiendo, que compone Alex Ubago. Claro.

“SE TE NOTA” – Carlos Right.

Ah, que detrás de la canción “Se Te Nota” está Borat. Supongo que precisamente por eso la canción es tan simplona y horrorosa, carne de último lugar, como así ha sido. Me ha parecido todo tan cutre, con especial mención a las proyecciones a base de engranajes cutres, que solo diré una cosa del pobre Carlos: Todos merecemos nuestros tres minutos de gloria, si tú los has logrado, enhorabuena. La preselección esa de ocho mil compositores de prestigio habrá merecido la pena, aunque este plagio de otras mil canciones haya pasado ronda. Los autores ni vinieron a defenderse y mandaron en su lugar al aburrido mánager vestido con ese uniforme de candidato del PP en campaña en las municipales.

“NADIE SE SALVA” – Natalia y Miki.

Más canciones de autosuperación. Siete de las diez finalistas con la misma temática, algunas hasta con letras parecidas. Ya les vale. Ésta en concreto me ha resultado graciosa, con el mínimo subidón que se requiere, y nuevamente con los talentos evidentes de Natalia como aval. Creo que el concepto de la puesta en escena es bastante erróneo, toda vez que ella sale como si fuera Uma Thurman en PulpFiction, arrolladora, glacial, inalcanzable de puro alta, y el pobre Miki aparece vestido con el polito blanco y los pantalones vaqueros como se vestiría uno para una primera cita cuando tiene que dar impresión de formalito, moviéndose muy patosamente. El dúo queda desequilibrado ya nada más comenzar. La canción, con todo suena genial, y se cuela merecidamente entre las tres más votadas por el público.

MUÉRDEME” – María.

Algo parecido a lo que los periódicos dijeron en su día de Lola Flores en Estados Unidos: No canta, no baila, no actúa, piérdansela. Demasiado tarde, ahí aparece María caminando desvencijada, con coleta a lo Cristina Cifuentes después de dos días de juerga en plan diosa del todo a cien. En el escenario una especie como de chiringuito simulando un garaje, imagino inspirado en la ingeniosa puesta en escena de Moldavia en Eurovisión 2018, pero a María no se le puede poner una coreografía currada básicamente porque no es Lola Índigo. Con ella “Múerdeme” hubiese sido una apuesta bastante decente. Por lo demás, bastante asfixiadera a pesar de apenas haberse movido bien poco. He pasado muchísima vergüenza ajena, y me ha parecido todo tan ordinario que lo mismo podría hasta funcionar en Eurovisión, visto cómo la ama el populacho, que la ha dejado relativamente cerca de la victoria final. Entre ella y Leticia Sabater no hay gran distancia, realmente, y Leti se harta a hacer bolos por España, así que muy mal no le puede ir a María en un futuro.

Eleni Foureira en el interval act, demostrando básicamente lo que tiene que tener una artista y una canción para quedar entre las tres primeras en Eurovisión, y abrupto final en el que se fueron desvelando las posiciones en que la audiencia había dejado a los diez concursantes. El encargado de traspasar los poderes ha sido el pobre Alfred, hoy convertido en una especie de personaje de Star Trek, en escena sin Amaia. Nunca se explicó el porqué de esa ausencia, como tampoco el motivo de tanto sacar pecho de una de las peores clasificaciones de nuestro reciente historial.

A destacar la alegría indisimulada de algunos de ellos, como Natalia o Julia, al saber que no tenían que pasar por ese mal trago que para todos ellos suponía el festival, las caras largas del pobre Feimu y de Noelia, que sí tenían ganitas, y cómo María finalmente hasta se había hecho ilusiones y todo. Ni muy lejos se quedó.

Así pues, Miki a Eurovisión. No ha sido una mala elección y puede que incluso quedemos bastante más arriba que en las veces en que hemos mostrado nuestra cara más melosa a Europa. Puede ser un número divertido, bailable y, muy importante, votable. Por cierto, que es el tercer catalán consecutivo dentro de la era Bordas y en apenas unas horas ya se ha hecho pública alguna imagen de nuestro candidato españolazo con una estelada en una manifestación independentista.

Todavía están a tiempo de plantearse lo de los legionarios.

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