LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: MARÍA DE ESPAÑA, COSAS QUE ME INDIGNAN

Esta semana estoy muy indignado.

Me indigna que María Villar, una de las peores concursantes de OT 2018 y de todas las ediciones de Operación Triunfo, realmente, vaya a ser quien nos represente en Eurovisión 2019. Ya me parecía un espanto la canción «Muérdeme«, y mucho más me parece que sea ella la que termine yendo después de leer estas declaraciones a la revista Shangay.

  • SHANGAY ⇒ Tu tema «Muérdeme» ha sido uno de los elegidos por el público para ir a la gala de elección para Eurovisión. ¿Qué te parece a ti la canción?
  • MARÍA VILLAR ⇒ Está bien…, es ultra comercial.
  • SHANGAY ⇒¿Te gustaría representar a España en el festival?
  • MARÍA VILLAR ⇒ Creo que hay compañeros a los que les haría más ilusión que a mí.
  • SHANGAY ⇒¿Quién te gustaría a ti que fuese elegidx?
  • MARÍA VILLAR ⇒Famous, sin duda.
  • SHANGAY ⇒¿Te aporta presión que esta sea tu primera canción fuera de OT?
  • MARÍA VILLAR ⇒ No, porque es un tema que me han adjudicado y no tiene nada que ver conmigo. Yo creo que se va a ver mucho que es una cosa ajena.

Me encoleriza que María de España, la gran favorita hable así de la que será la mejor oportunidad musical que va a tener en su vida. “Me han adjudicado el tema, hay compañeros a los que les haría más ilusión que a mí, no tiene nada que ver conmigo, se va a ver mucho que es una cosa ajena”… ¿Este es el ánimo de la persona que tiene que defenderme como eurofán ante otros 41 artistas que están muertos en vida por ganar? Chica, renuncia. Quédate en tu casa ese día y listo.

Me enfurece que alguien piense que «Muérdeme» tiene la calidad suficiente como para gustar a millones de europeos. Pero sobre todo me angustia que esa decisión vaya a quedar en manos de las personas que la siguen ciegamente por redes sociales, como si estuviéramos hablando de Beyoncé o algo así. Vamos a ver, que esta chica no digo yo que no vaya a tener una carrera independiente y demás, pero esto no tiene opción alguna.

Me molesta que estemos en este plan, cuando en unas horas sabremos quién defenderá nuestras opciones en Tel-Aviv. Gracias al voto de los internautas hemos tenido la primera de las cribas en este proceso tan estrafalario y poco transparente con el que RTVE está despachando la preselección. Es llamativo que todavía no conozcamos más que un mísero minuto de las diez canciones elegidas. ¿Cómo es posible eso?

Me crispa que un año más quieran jugárnosla. La gala será el domingo, 20 de enero, y sólo 48 horas antes vamos a poder escuchar íntegramente las diez canciones. En ningún país de Europa con selección nacional ocurre eso. En ninguno. No te da tiempo a encariñarte con nadie, a escucharlas bien, a que se pueda posicionar alguna en radios o vía redes sociales. Nada. ¿Por qué este desinterés?

Me rebota que algunos no tuvieran bastante con el fiasco del año pasado, o con todo nuestro historia reciente, y que nos vemos abocados a volver a pasar por la misma desidia, por la misma carrera contrarreloj para que el famoso departamento de Festivales de RTVE se quite de arriba el muerto que para ellos es precisamente su razón de ser: Eurovisión.

Me ofende saber la prisa con que nos despachan. Por segundo año consecutivo, la nuestra es una de las televisiones públicas que antes decide su participación en el Festival, a prácticamente cuatro meses de la gran cita continental. A todas estas, ya tenemos eslogan e imagen gráfica. “Dare to Dream” o Atrévete a Soñar, es el lema escogido, y encierra confianza, valentía y unidad, en palabras del mandamás de la cosa, Jon Ola Sand.  Una estrella formada por tres triángulos es el limpio y bonito logo que nos hartaremos de ver en este tiempo.

Me descompone pensar que alguien crea que voy a atreverme a soñar con que España pueda ganar. Y, además, me apena el clima de desazón y de desánimo que hay entre los eurofans. No seamos hipócritas: Gustar, lo que se dice gustar y lo que se entiende por gustar, ninguna canción nos gusta. Es que ninguna canción es gustable. Jamás oiríamos ninguna de esas diez canciones si no fuera porque nos las han puesto delante con un trágala. Lo triste es que no he leído a nadie, salvo a algún aventurero de esos que siempre hay, que crea que vamos a hacer Top10 con estos mimbres. A lo lejos se ve la balada de Noelia como tabla de salvación…

Me desespera que pretendan hacernos creer que esto es lo mejor que la industria musical española tenía para ofrecernos. Y más me ofende que tenga que ser otra vez Operación Triunfo el programa que nos proporcione al intérprete, una persona sin experiencia alguna y sin ilusión por la gran promoción mundial casi gratuita que va a tener.

Me irrita que ninguno de los que tiene la posibilidad de decidir sobre nuestra canción e intérprete tenga la mínima aspiración a sacudirse de encima las telarañas que acumula ya nuestra última victoria, hace cincuenta años. Fue un sábado, 29 de marzo de 1969, cuando Salomé pasó a formar parte de la historia de nuestras vidas con el modelito de Pertegaz, el Vivo Cantando y el cuádruple empate.

Me disgusta el dato que te voy a dar. En estos cincuenta años, entre los países, digamos, “veteranos”, sólo Malta, Islandia y Chipre no han logrado ganar todavía. Y eso que en los tres casos se han quedado a las puertas de la victoria este mismo siglo, Malta por dos veces y Chipre el año pasado, sin ir más lejos. En este siglo los de España son, sin duda, los peores números.

Me solivianta recordar, y seguro que a ti también, que 1995 fue la última vez que pisamos el podio, y a partir de ese momento no hemos vuelto a estar entre los cinco mejores lugares. Desde que el Festival se abrió en 1993 a los países del Este, y ya hace de eso más de 25 años, sólo Bielorrusia, Eslovaquia, Macedonia y San Marino tienen peores resultados que nuestros cantantes en Eurovisión.

Me cabrea que esa sea la imagen internacional que damos, cuando esta misma semana se conoció que la increíble Cristina Ramos, soprano canaria que ganó la versión española de Got Talent y triunfó recientemente en La Voz México, ya forma parte del elenco de America’s Got Talent The Champions, formato que reúne a los cincuenta mejores concursantes de todas sus ediciones, y donde se las verá , entre otras, con Susan Boyle o con la artista ucraniana Kseniya Simonova, cuyos dibujos en arena ya acompañaron en Eurovisión a su compatriota Mika Newton, cuarta en 2011.

Me fastidia sólo el hecho de imaginar que cualquiera de las electrizantes presentaciones de Cristina Ramos sería mucho mejor que las diez opciones que aspiran a representarnos. Y, como ejemplo, aquí tenemos la que ofreció en la final de La Voz México. Ella sí ganaría Eurovisión.

https://youtu.be/K3wxxm-5EUo

Me repatea, en definitiva, pensar que un año más tenemos tantos artistas y tanto talento en la recámara en este país, y que pueda tocarle semejante honor a una persona como María Villar que no tiene el más mínimo interés en vestirse adecuadamente para una entrega de premios.

Son cosas que me indignan, querid@ amig@ eurofán. Y no te digo ya si me pongo a pensar en el modelito que se pondría para la alfombra roja.

*Todas las afirmaciones e ideas expresadas en este artículo de opinión pertenecen única y exclusivamente a su autor, y son totalmente ajenas a la Asociación OGAE Spain.

La Columna de Alber-Vissión

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