LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: «LA FIESTA DE BLAS. XIV CONGRESO DE OGAE ESPAÑA»

Un congreso de película convertido en la fiesta de Blas (Cantó). Nunca hemos tenido mejor recinto para acoger el congreso anual de OGAE España que el Palacio de la Prensa de Madrid, acogedor y céntrico. A mí concretamente me permitió despertarme a 20 minutos del inicio, limpiarme mínimamente la legaña y llegar con sólo cruzar una calle. Momento para reencontrarte con amigos y conocidos, y dar rienda suelta a esa pasión que se ha convertido casi en el motor de nuestra vida.

Calurosa recepción por parte de nuestro presidente, José Juan Santana, reelegido para un nuevo mandato en el que estará acompañado por una junta directiva que supone una clara apuesta por la continuidad en la gestión desarrollada estos últimos años. Mi más sincera enhorabuena, compañeros, no sólo por la renovación, sino por el excelente trabajo que ha culminado con un congreso ágil y sumamente interesante.

Curioso es que cada año, persistentes cual Valentinas Monettas, surja alguna voz en el debate de las cuentas de la organización que pone en solfa pequeños y grandes detalles de la gestión económica, cuando no sembrando directamente dudas sobre si esta se ajusta o no a la ley. Y digo curioso porque jamás estas voces plantean una alternativa real y porque nuevamente sólo hay una plancha que opta a la reelección. No deja de ser una mera anécdota en un día tranquilísimo y de plena unidad, pero años después de mi primer congreso sigo sin entender a qué se debe tanta duda metódica periódicamente manifestada. Será porque no soy economista.

El primer invitado, David Feito, componente de El Sueño de Morfeo, nuestros representantes en 2013, y autor tanto de la canción “Contigo hasta el final” como de “Muérdeme”, finalista en la selección española de 2018, regala tal vez la más interesante de las entrevistas: “Tenéis que estar muy contentos de formar parte de esto”, nos dice con sincero orgullo tras haber reconocido que “lo más fácil de Eurovisión fue la semana de Eurovisión”.

Es guapo este chico. Sobre su participación en el festival nos confesó que “Raquel tuvo muy mala noche” (estamos seguros de ello) y también reveló alguna cosilla sobre “Muérdeme”, que inicialmente había sido compuesta pensando nada menos que en Lola Índigo, y que terminó en manos de María por decisión de Gestmusic. “Lo que no sabíamos es que ella no quería ir a Eurovisión”, agregó David, quien nos confesó que intentó salvar la actuación in extremis, con el escaso éxito que ya conocemos: “Yo que creía que tenía mucho poder de convicción y resulta que no tengo ninguno”. No, no lo tienes. Lo mismo que ella tampoco tiene gran futuro como cantante.

Y asoma la rubia cabeza de Carmelo Martínez, componente de la formación originaria de La Década Prodigiosa, aquella que estuvo en Eurovisión 1988, quien calificó “Made in Spain” de canción “divertida y llevadera”.

Nos contó su experiencia nada menos que con Joan Collins, por aquel tiempo una vaca sagrada de la TV por su papel en la serie Dinastía, quien le dio su entrada VIP y gracias a ello pudo acceder al pabellón de la Royal Dublín Society tras haberse olvidado su credencial en el hotel. Por si fuera poco, nos asegura que hizo muy buenas migas con Celine Dion, en cuya habitación terminó la noche del festival echándose unos tragos y vete a saber que más a las seis de la mañana. Ya en aquellos tiempos se ve que existía el concepto de “majízima, de verdá, majízima” para referirte a la diva eurovisiva de turno. Interpretación de la divertida y llevadera canción a cargo de su actual grupo, El Guateque de la Década, y pausa.

Que si en Rotterdam te piden un riñón y medio hígado por compartir litera con seis y a saber qué olor a pies te vas a encontrar, que si la canción de la niña de Eurojunior suena al Gravity de Zlata, que si estás más delgado, muchas gracias, esto es lo que le da la salsita a la vida. Un zumito de naranja de McDonalds (sí, a ti, la que criticaba, a ver cuándo encuentras tú un patrocinador así para tu reunión de 400 amigos), el décimo de lotería acabado en 68 que nos recuerda lo fracasados que somos en esto de la Eurovisión y vuelta a empezar.

Serafín Zubiri y Anabel Conde comparecen tras una breve pausa en la que nos ofrecen una muy amena entrevista en la que el primero nos regala una hora de buen humor. Un crack este Serafín, yo me lo llevo de cañas sin dudarlo.Después de haber participado en Eurovisión 1992, estuvo a un paso de dejar la profesión y dedicarse a otra cosa, pero su segunda participación en 2000 le devuelve la ilusión. “Te debo la vida”, le dice a Chema Purón, autor de “Colgado de un sueño”, quien ya se ganó el cariño de la asociación tras el congreso de 2017, y saluda emocionado en medio de una enorme ovación.

Nos comenta que aboga por la vuelta de la orquesta “porque se ha desvirtuado el concepto con el que nació Eurovisión” y asegura no entender por qué hay artistas que no quieren ir al festival o reniegan de haber ido. Nos cuenta su proyecto junto a las hermanas Anabel y Cristina Conde, festivaleras ellas, un espectáculo llamado Festiband de Eurovisión, que rinde tributo entre otros a los grandes éxitos de las épocas de los 60 a los 90 del pasado siglo, junto con temas más actuales, que se estrenará en Bilbao el 1 de marzo de 2020. Nos obsequian, además, con un pequeño gran concierto con las dos canciones que defendió en Malmö y Estocolmo, el “Vuelve conmigo” de Anabel, su versión de “Quédate conmigo” (impresionante en la voz de la malagueña), “Waterloo”, “Rise like a Phoenix” y “Amar pelos dois”.

Y llega la jornada de tarde, marcada por la super bomba del mes, esa que nos pilló a todos en pleno almuerzo. La confirmación de Blas Cantó como representante de RTVE en Rotterdam 2020 rompe casi todas las quinielas y supone una apuesta muy fuerte de nuestra tele pública para romper una racha nefasta de resultados, cuando no de participaciones verdaderamente mediocres.

Hablamos de un artista carismático, que lleva dos décadas ininterrumpidas dedicándose a este complejo mundillo a pesar de tener tan solo 28 años, lo cual ya es un interesante avance respecto a Operación Triunfo. Candidato a ser nuestro representante en Eurojunior y en Eurovisión como integrante del grupo Auryn, ha demostrado tener muy buen criterio a la hora de llevar su carrera en solitario, entrando en superventas con su primer trabajo.

Así pues, ni Rosalía, ni Ruth Lorenzo, ni Diana Navarro. Tampoco India Martínez, ni Cristina Ramos, ni La Húngara. Ni siquiera Bustamante, a quien parece que se le ofreció a última hora la opción de participar (Dios…). Nada de reflotar carreras a medio gas, y nada de Operación Triunfo para alivio de Noemí Galera y regocijo del eurofán de andar por casa. Ahora sólo queda confiar en que RTVE no se boicotee una vez más a sí misma, comprando a saber qué bodrio de puesta en escena ya rechazada por otros cinco países previamente, escatimando en luces y efectos especiales o directamente limpiando el polvo a Poti para que le prepare cuatro pasos de aeróbic al bueno de Blas. Ah, y queda elegir la canción. Vaya usted a saber en qué queda esto, querid@ amig@ eurofán, pero de momento estamos razonablemente contentos.

La noticia, como digo, ya marcaría el devenir del congreso, al que le quedaban cuatro invitados de verdadera altura. Fieles al guión que se ha seguido en las últimas ediciones, la asociación ha apostado por un ganador histórico, una figura del Melodifestivalen y una figura del último festival, además de la traca final. Así, la increíble Tamara Todevska nos deja sin palabras con una brillantísima interpretación de “Proud”, la canción con la que este año ha cosechado el mejor resultado en el Festival para su país, Macedonia del Norte, ganando incluso la votación de los jurados profesionales.

Una triunfadora que deja paso a la protagonista de uno de los más desastrosos episodios de Suecia en el festival, Anna Bergendahl, cuyo fracaso en 2010 originó una verdadera revolución en el Melodifestivalen y que retornó a la exitosa preselección nórdica este año con un más que honroso décimo lugar. Toda candor y dulzura, frente a la arrolladora personalidad de la macedonia.

Y con el cierre del congreso llegó la verdadera apoteosis, más de cuatro décadas después de dar a Israel la primera de sus cuatro coronas, Izhar Cohen pone patas arriba el auditorio con una cachondísima entrevista en la que nos cuenta decenas de anécdotas de su azarosa vida personal, marcada por un terrible miedo a volar -me dicen que incluso a los espacios abiertos- que le ha llevado a estar más de treinta años sin salir de su país. El Congreso de OGAE supone precisamente el fin de su buscada reclusión, y comparece acompañado por un séquito de más de veinte personas entre familiares, amigos, el piloto que le ayudó a superar su fobia junto a su mujer, y hasta un periodista que le va a preparar un reportaje especial y todo. Siempre diva, nunca indiva, di que sí.

Además de dos enérgicas interpretaciones de “A-Ba-Ni-Bi” y “Olé Olé” (con espontáneos), nos sorprende con la revisión de uno de sus grandes éxitos en Israel: Una versión de “Cantinero de Cuba”, el mayor éxito de la carrera de los también eurovisivos Sergio y Estíbaliz. Setenta años de señor y mire usted cómo pone al recinto en pie. Ambientazo festivo para recibir a las últimas invitadas del XIV Congreso de OGAE, unas esculturales Azúcar Moreno, que terminan de redondear la que estaba siendo una excelente jornada.

Raciales, divertidas, exactamente iguales a lo que llevamos años viendo en televisión, Toñi y Encarna nos explican nuevamente las anécdotas ya conocidas de su paso por el festival de Zagreb 1990 que terminó de lanzarles al éxito internacional. “Bandido marcó nuestra vida”, afirman, para confesar “ahora que estamos en confianza”, que los famosos vestiditos negros costaban 1.500 pesetas de la época cada uno. Nueve euros, vaya. Ah, y confirmaron que estuvieron en el festival de rebote porque a RTVE se le cayó a última hora la participación de Loco Mía.

“Somos dos niñas de 56 años, nuestro mayor logro después de 35 años de profesión es seguir aquí”, toda una declaración de intenciones a la que sigue una felicitación sincera a Blas Cantó por su designación, que da paso a una vibrante interpretación de “Bandido”. Únicas.

La noche terminaría con una copita y un buen rato de música eurovisiva en el Delirio Dance Club, donde espero que el año próximo suene un temazo bailable de Blas Cantó, uno que nos haga sentirnos orgullosos de ser eurofans y de seguir siendo fieles a esta pasión común que un día nos unió.

*Todas las afirmaciones e ideas expresadas en este artículo de opinión pertenecen única y exclusivamente a su autor, y son totalmente ajenas a la Asociación OGAE Spain.

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