LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: “TRES EURODESEOS”

Anda que no llegan a ser pesadas ni nada las Navidades. Se te presenta el día 2 de enero y ya estás como soplado de tanto zampar y beber. Esto es comida sobre comida, y más comida y más tragar y más y más… ¿Cuñados a la mesa? No, por favor, mi cuñado es excelente… Hay otros miembros de mi familia con los que no puedo, pero de esos ya les hablaré otro día.

En parte todo se debe a que odio el consumismo feroz de este tiempo y esas calles llenas de gente comprando cosas que no necesita. Por cierto, ¿tanto apestamos? Yo no puedo con tanto anuncio de colonia, para luego seguir con un antihemorroidal, un perfume con olor a Mary Spiteri, un anticatarral, una colonia con un macizorro, promo del programa de Sobera, una eau de toilete, un anticatarral, una colonia con otro macizo, promo del programa de Sobera, la colonia de Antonio Banderas… Supongo que en Malta Ira Losco debe tener aroma propio. ¿Una colonia llamada Ira? No lo veo. Solo tengo un alerón, señora, y no huele tanto como para usar veintisiete perfumes. Con tres me vale.

Aparte, querid@ amig@ eurofán, a mí hace años que los Reyes no me dejan nada. Ni colonia, ni antihemorroidal. Como supongo que será por lo mal que me porto durante los doce meses previos, aquí les dejo mi primera columna del año, en la que pido tres buenos eurodeseos para 2018.

Primer eurodeseo: Queremos que Radiotelevisión Española le dedique a Massiel un especial con motivo de las bodas de oro de nuestra primera victoria en el Festival de Eurovisión. Ella es un símbolo verdadero, una leyenda y una estrella de la música en España y en América, y no puede pasar 2018 sin que celebremos como merece tan destacada efeméride por un quítame allá este veto.

Mientras redacto estas líneas escucho su famosísimo directo de 1984 en Viña del Mar, en Chile, en el que desgranó lo mejor de su repertorio, y que contiene una versión desgarrada de “El Amor” del gran Rafael Pérez Botija, quien fuera autor de la joya “La Gata bajo la Lluvia” o de “Gavilán o Paloma”.

Cuánto debemos a Massiel, una mujer inteligente y adelantada a su tiempo que no merece ser recordada por eso que ustedes y yo sabemos. Necesitamos un buen programa especial que ponga su figura en valor. Bueno, y que se emita a una hora decente, no como “Mi Querida Cecilia”, que nos lo acaba poniendo RTVE a esas horas de insomnio en las que no tienes más opción que la teletienda o ponerte una serie.

Una falta de respeto a los muchísimos admiradores que sigue teniendo la genial y tristemente desaparecida artista, que el área de Musicales de la cadena -sobradamente conocida por todos- solamente vino a enmendar cuando redes sociales y medios de comunicación afearon lo ilógico de transmitir a la 1:20 de la madrugada un concierto homenaje con Ana Belén, Victor Manuel, José Mercé, Miguel Ríos, Diana Navarro, y muchísimos más.

Segundo eurodeseo: Esperamos cinco canciones de calidad para la selección de nuestro representante en Eurovisión. Ahora que Operación Triunfo ha renacido y que -yo el primero- nos hemos congraciado con lo que un día fue un hito histórico de la televisión en España, no sería de recibo que tantas semanas de concurso y formación en la academia terminen con el enésimo fiasco patrio.

Debería RTVE replantearse la fórmula que ya han anunciado. Me parece mucho mejor prolongar la expectación que el formato ha generado, y dejarse de boberías sobre una única semana para preparar la canción y que necesariamente sea en español.

¿Cómo va a ser que se prepare en cinco días lo que tantos meses de dedicación plena lleva a un cantante profesional? ¿No se dan cuenta de que es mucho más interesante para el espectador familiarizarse con las canciones, hacer sus propias predicciones, IMPLICARSE con su representante desde el principio? ¿Nadie ve que la práctica totalidad de los concursantes que quedan, decididamente los mejores, se expresan muchísimo mejor en inglés?

Y queremos una gala en condiciones, con buenas puestas en escena y con un sistema de elección limpio que prime a aquellos concursantes que de verdad pueden defender nuestras opciones en Lisboa.

¿Ustedes se han dado cuenta del buenísimo nivel de los shows que se han puesto en escena en las últimas semanas? La semana pasada una plataforma enorme de leds, la trastienda de un musical y un escenario lleno de velas. Siento volver sobre lo mismo pero, habiendo tan buena materia prima, ¿cómo es que acabamos luego haciendo el canelo?

Tercer eurodeseo: Este es muy personal. Pido que la edición de 2018 no la gane España. Mejor que triunfe Georgia, Moldavia, Bielorrusia… No sé, algún país lejano al que sea muy difícil viajar. Ya Portugal va a organizar su festival, ya hemos contentado a tantísima gente que, de la noche a la mañana, se convirtió en fan de aquel concurso cutre al que denostaba y calificaba como el castigo más grande que recibe la música anualmente.

Soy de poco callarme lo que pienso. Me refiero a esa gente que va a poder asistir a su primer Eurovisión en vivo, en muchos casos sin interesarle un pimiento lo que va a ocurrir en el escenario, y que ha dejado fuera a centenares de eurofans españoles que se han quedado sin su localidad para ver la final.

Claro que no es un espectáculo específico para eurofans, lo sé, me consta, parezco medio bobo pero no lo soy. Ahora bien, ¿quién lo sufre? ¿quiénes van a vibrar con cada uno de los más de cuarenta participantes? Nosotros. Nada más que nosotros. Minsk 2019, come on.

Eurodeseo extra: Pues oiga, que las copas del Euroclub nos las pongan a buen precio y que no se acaben las cervezas a las tres de la mañana, para que podamos empinar el codo a gusto. Lo tenemos situado en una zona estupenda de Lisboa, Cais do Sodré, bulliciosa y con muchísima vida nocturna, cerca del Mercado da Ribeira, en el que se come divinamente y que les recomiendo.

Y mi último y fundamental eurodeseo bonus track: La recuperación de Salvador Sobral.

No te olvidamos y queremos que nos emociones otra vez sobre el escenario, que puedas entregar el micrófono de cristal a quien quiera que gane representando a Bielorrusia.

Feliz Euroaño 2018.

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