LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: “GANÓ LA MÚSICA. ¿GANAREMOS EUROVISIÓN?”

Bueno, bueno, RTVE metida en el ajo de las selecciones nacionales para Eurovisión. Cuantísima tela que cortar. Selecciones nacionales, sí, que hubo un día en que un señor muy enterado me metió un corte público diciéndome que preselección es lo previo a la selección, y a mí no me meten más cortes mientras yo pueda evitarlo. En lo lingüístico al menos.

Resulta que recibimos 201 canciones maravillosas de unos compositores de primer orden de toda España y parte del extranjero. Aunque hemos escuchado canciones en inglés, francés y hebreo nos hemos decantado por el castellano, porque nosotros somos así de Quijotes y nos gusta nuestra lengua y lo latino, que es muy universal y está muy de moda.

De entrada, ya los cerebros de RTVE se saltan las normas de las que habían hablado inicialmente, con nueve canciones en lugar de las cinco que se habían dicho. Tendremos dúos, el último expulsado -el que tan ilusionado estaba por ir a Eurovisión- también tendrá su momentito de escenario, y una canción en grupo (glup) “Mi música es tu voz”, digooo “Camina”.

Se nos promete la terna mejor de todos los tiempos y nos encontramos con nueve temas que a mí no me dicen absolutamente nada. Pero bueno, uno como eurofán ha tragado tanto que ya le da la oportunidad a todo en esta vida, así que escuchemos las nueve propuestas sobre el escenario y luego ya si eso decimos algo, no nos vayan a tachar de haters.

  1. CAMINA. GRUPAL

No me gusta Camina para Eurovisión. Este tipo de canciones de cinco o seis personas, hijos de su padre y de su madre, fracasan por sistema en Eurovisión y carecen de sentido alguno. Y si la letra y el mensaje son tan flojunos, más todavía. Es la tentativa de conseguir un éxito tipo “Mi música es tu voz”, que se ha quedado sosa y descafeinada, con frases que no pegan la una con la otra. Lo que nos encanta es cómo va vestido Alfred, con ese traje feminista tipo señora desnuda que le sienta como un guante, cosa que no podemos decir de la enésima chaqueta tipo soldado de Miriam y el look rockera de Ana War, que se pone tu amiga bollo para tomarse una copa el sábado. ¿Está mal cantado? En absoluto, ellos la defienden con ilusión, pero cada uno hace la guerra por su lado. Afortunadamente esta versión de tres minutos nos ahorra el rapeo de Cepeda y el pseudopellizquito flamenco de Juan Antonio, o como se llame. No me gustó a mí y no le gustó a la audiencia, que la premió con un exiguo uno por ciento de los votos.

  1. ARDE. AITANA

En segundo lugar ha quedado esta balada sencilla, de letra un poco extraña y ese toque moderno que podría recordarnos a lo que suelen cantar Lady Gaga y Adele cuando se ponen románticas. Aitana la ha cantado francamente mejor en el segundo pase de la final que en el primero, cuando ya se sabía doblemente respaldada por su público, fraseando super bien y dando sentido a cada palabra. Incluso me gusta mucho más verla vestida con el look de loba reguetonera con los vaqueros y el sujetador. Tiene un problema serio de dicción, como si tuviera la boca llena de canicas, pero la cámara literalmente la ama y ella se muestra totalmente convencida de lo que canta, como debe ser. De las nueve propuestas es muy probable que esta fuera la canción con más opciones en Eurovisión, pero… Le auguramos una carrera muy interesante a Aitana.

  1. MAGIA. MIRIAM Y AGONEY

¿Se acuerda alguien en este momento de la película, apenas una semana después de su expulsión, de la campaña #AgoneyaEurovision que le hace tanta ilusión y que a Mónica es el que le gusta? Qué injusta es la vida y qué rápido se come la televisión a sus hijos predilectos. Sigo pensando que la de Agoney es una de las dos o tres voces más interesantes de la academia, pero hay que cuidársela mucho más y hay que mostrar otras cosas al espectador, hombre. Él probablemente se equivocó en la estrategia, porque ese rollo tan sí o sí gay que potenció en sus últimas actuaciones termina cayendo pesado y está más que demostrado que no garantiza nada en la tele. Tendrá oportunidades de sobra de ir a Eurovisión, no me cabe duda. No será desde luego con esta canción, Magia, que sacaron como de la manga a última hora junto a su colegui Miriam, con la consabida chaqueta de domadora que se han puesto en cada gala y que debe oler ya a cuco… Ahora que Cuéntame ha vuelto al año 87, esta canción suena a La Unión, Olé Olé, Mecano y Alaska de aquellas épocas. Y los autores tienen la osadía de decir que es distinta y moderna. Bien cantada, pero yo no veo nada de magia. Ninguna.

  1. QUE NOS SIGAN LAS LUCES. ALFRED.

Es curioso lo de este chico. Entre el empanamiento perpetuo, los ataques de ansiedad y todo eso que se ha contado y que él contribuye acertadamente a normalizar, uno no se espera que esta persona vaya a salir a escena con tanto aplomo y a ofrecer su arte tan generosamente como él hace con su público. De entrada la canción no tiene opción alguna y el tres por ciento de los votos así lo atestiguan. Muy pop español de los últimos años, cercano a lo que Alfred tendrá ganas de hacer cuando encauce su propia carrera, y curiosamente es de las pocas canciones que ha crecido de verdad en su interpretación en el escenario. En este sentido, los espectadores somos muy falsos, porque si esta canción la cantasen Dani Martín o Pablo López estaríamos muertos de amor, pero aquí nos ha parecido lo peor. Es probable que Alfred esté condenado al último lugar en la final del próximo lunes… Da igual. Él ya ha triunfado y lo seguirá haciendo.

  1. LO MALO. ANA GUERRA Y AITANA

Nos vamos a quedar con la duda eternamente: ¿Cómo hubiese quedado el primer reguetón en el Festival de Eurovisión? “Lo malo” no pasará a la historia de la música como la mejor letra, pero ciertamente es el estilo que se impone en todo el mundo. Esto es como el Suavecito, el Bailando, las canciones de Shakira y todas estas cosas inaudibles con las que nos castigan sí o sí machaconamente da igual si es verano o invierno, y que terminan por triunfar incluso en los Grammy, ¿por qué no iba a hacerlo en Eurovisión, donde queda séptima una canción horrorosa e infinitamente peor como el Yodelei de Rumanía? No lo sabremos, pero demos tiempo al tiempo y tendremos en el festival un perrea perrea, pero el de verdad… Mención aparte merece la tal Brisa Fenoy, a la que conocían cuatro hasta ayer. Pero tía ¿de qué vas? Uno la ve hablar y comportarse, con esa actitud de echadita palante y piensa poco menos que es la heredera de todo el talento de Beethoven, Debussy y Tina Turner. Luego te viene Rozalén, uno de los grandes talentos del momento y te habla con esa dulzura y esa humildad, pues no sé, yo me debo a usted, doña. Por esa pose de Ludwig Van Fenoy sí que me alegro de que no haya ganado. Usted actúa, pero el público opina y la ha dejado tercera.

  1. AL CANTAR. AMAIA

La única cantante verdadera y preparada para una carrera musical de los cinco finalistas de OT 2017 es la señora Amaia Romero. Me da la impresión de que RTVE iba pensando en que “Tu Canción” fuese sí o sí la elegida para Eurovisión 2018, porque sólo así se explica que a la mejor cantante de la edición le tocase defender un tema como “Al Cantar”. Mis respetos a Rozalén, que habló maravillosamente en su turno de intervención, y que llenará dos veces en su gira el Palau Sant Jordi, pero este vals es demasiado poquitito para Eurovisión. Amaia la defiende maravillosamente, y de hecho fue de largo la mejor actuación de la noche, pero carece de sentido que hayan llevado a la muchacha al extremo, entrando en lo más oscuro de su corazón para interpretar “Shake it out”, poco menos que masturbándose en directo con “Love on the brain” y llegando a la cima de su expresión vocal en su mejor interpretación hasta la fecha, el “Soñar contigo”, para volver al registro monjil de niña de las Ursulinas en sus dos canciones a concurso. ¿En serio entre todas las propuestas no había alguna más salvaje? ¿Más internacional? Me cuesta creerlo. Ocasión perdida de llevar a Eurovisión a lo mejor que le ha pasado a la música española desde Pablo Alborán.

  1. LEJOS DE TU PIEL. MIRIAM

Gracias por cambiarte la chaqueta, amiga. ¿Pero cuántas canciones con la palabra “piel” hemos oído hoy? ¿Veinte? Miriam va justísima de voz a estas alturas de concurso, después de tres meses de intenso esfuerzo vocal en el que es una de las que más exigencia ha tenido, pero no ha querido quedarse de papel higiénico de nadie, y ha cuajado una muy buena actuación. Yo, en general, no puedo con las canciones estas de autosuperación, de levantarse después de llorar y de ser libre, que incorporan las palabras corazón, libertad, verdad y pasión en cualquier lado sin ton ni son. Me parecen super básicas y compuestas en cinco minutos. El rockerismo y aplomo de Miram me encantan, sobre todo en el final, cuando parece que se va a romper de verdad pero aguanta como una fiera. Qué dominio sobre los colores de la voz, una maravilla. Aunque ahora está integrada con sus compañeritos, Miriam se había ganado a pulso el rol de mala del concurso, tan necesario en un reality show que siempre precisa de una buena villana a la que odiar, cuando realmente las insoportables son otras. Anoche no pudo evitar la cara de cuerno en varios momentos del programa, especialmente cuando vio que le tocaba ser la única que no repetía. No pasa nada, bonita, ya te tocará una canción más lucida y más modernuqui otro día.

  1. TU CANCIÓN. AMAIA Y ALFRED.

Uy, uy, uy el anuncio camufladísimo de una conocida marca de telefonía móvil, televisión y plataforma para series que empieza por Movi y termina por Star antes de la actuación más esperada. Qué rarooooo… A pesar del favoritismo a última hora de “Lo malo”, cuya autora como ya dijimos anteriormente es la quinta generación de los Strauss, había pocas dudas de que el españolito medio iba a apostar por esta sencilla e intimista melodía, que pone música a la historia de amor y amistad de sus protagonistas. No sé si soy el único que cree estar viendo a los nuevos Ana Belén y Víctor Manuel, talentosos, grandes músicos, con recorrido. La puesta en escena con ese bailecito un poco ortopédico, como si Robocop y Ironman se encontrasen en un momento dado es terrible y el vestuario de ella, modelo Daniela Simmons año 1986, no tiene nombre… Pero el juego de miradas, la química entre ellos, ese amor inocente y casi infantil, han funcionado. Realmente es la música la que ha ganado con esta victoria inapelable, aunque me sigue costando mucho esfuerzo creer que en España no haya opciones más sólidas para llevar a Eurovisión. En mi opinión Amaia literalmente se come a Alfred, y el peso lo lleva ella, que es segurísima y una garantía de actuación seria y perfecta para Lisboa.

  1. EL REMEDIO. ANA GUERRA

Cuándo te has visto tú en otra como esta, Anita, que en la primera gala debiste pirarte para La Laguna… Si alguien dice la palabra “hit” una vez más, chupito. Si se convierte en un “hit” en unos meses, suicidio colectivo. Esta canción no pasó el corte de las tres mejores porque los muchos fans de la War apoyaron “Lo malo”, eso está claro. Como alguien dijo en su momento, si hay un país que puede llevar algo así a Eurovisión es España, pero parece que este tampoco será el año. Yo la veo como muy básica, recuerda como a cuatro o cinco canciones de Celia Cruz, lo que evidencia que ponerle a la War “La Negra tiene tumbao” no fue casualidad. Mucho mejor vestida que para su dúo, con un vestido que destaca su tipazo de infarto, Ana tiene un serio problema para controlar su voz y afinar en condiciones, pero oiga usted, puede ser que sea la única persona ahora mismo en España capaz de cantar este tipo de canciones y que está en disposición de hacer estos números tan vistosos. Si yo fuera ella no me conformaría con eso y puliría de verdad ese potencial y sentido del artisteo. Su público es fiel y la adora, como ha demostrado gala tras gala, así que no sería de extrañar que la viésemos bastante arriba en el Top5 final de OT. Hasta el lunes, Ana, qué remedio…

Tiempo para que los eliminados destrocen “La, La, La” y “Vivo Cantando”, un par de vídeos con hits recientes del festival (gracias por ahorrarnos el mismo recopilatorio de siempre con Celine Dion, Abba y Dulce Pontes, gracias) y unos segundos de Manel Navarro, relegado al ostracismo en su adiós y a sentarse en el sillón entre los concursantes. Su lugar natural.

Termina la gala, como dijimos, con la victoria clara de “Tu Canción”, que se impuso en las dos rondas de votación. En lo vocal e interpretativo hay bien poco que pulir, y ellos están para salir mañana mismo a defender el tema en Lisboa. Queda por ver la puesta en escena, las luces, el fondo de escenario, los efectos, es decir, todo lo que va a hacer RTVE para cargars… digo, para realzar el conjunto. A mí no es que me emocione ni me encante, pero es lo que tenemos.

Agradecemos la presencia y la humildad de una exquisita y embarazada Luisa Sobral, que dedica unas palabras preciosas especialmente a Amaia, y también de una Conchita que dedicó ojitos y carantoñas a Roberto Leal. Qué dos ganadoras tan distintas -compositora una, intérprete la otra-y tan absolutamente inapelables. Justo lo que yo no veo en nuestra canción.

Será nuestro tercer dúo en Eurovisión, después de Sergio y Estíbaliz y Azúcar Moreno, con desigual resultado. Sólo cinco dúos, dos de ellos mixtos, se han impuesto hasta la fecha en el Festival, el último de ellos en 2011. Para el recuerdo grandes batacazos, como aquellos estonios que se perdieron en Verona o los del “This is my life”, pero también las actuaciones memorables de Anna Oxa y Fausto Leali, Lindsay de Paul y Mike Moran, o los mismísimos Ovi y Paula.

Desde que el año pasado Salvador Sobral impuso la ley del talento y la emoción en el Exhibition Center de Kiev, se habla de Eurovisión y solo existe Salvador Sobral. Es una maravilla que exista y su sola presencia es una bocanada de aire puro en un certamen musical que muchas veces había dejado atrás el adjetivo “musical”, que es a fin de cuentas el que le da sentido. Pero esa conclusión generalizadora es injusta y es simplista.

Injusta porque relega a Patricia Kaas, Mans Zelmerlow, Conchita Wurst, Loreen, Anouk, The Common Linnets, Lordi, Marco Mengoni, Anna Vissi, Zeljko Joksimovic, Raphael Gualazzi… Un listado amplísimo de artistas inmensos que en la última década han dignificado el festival con y sin fuegos artificiales, aportando calidad. Nos centramos en lo último que aparece, que está muy bien y a mí también me encanta, pero no es verdad que la música de calidad y el sentimiento hayan nacido en Eurovisión con Salvador Sobral.

Es injusta y es simplista. Yo estoy preparado desde ya para escuchar 35 canciones lentas, parsimoniosas, con pretensiones de gran balada y que musicalmente aportan cero a Eurovisión y a la música en general. 35 “Tu Canción”. No, querid@ amig@ eurofán, no. Salvador Sobral hubo uno, como Loreen hubo una, y como hubo una Massiel.

Aquí no hay fórmulas mágicas. El 12 de mayo lo mismo aparece por el Altice Arena de Lisboa un gran show de fuegos artificiales y hologramas y es el que se lleva el triunfo final porque precisamente es el que destaca. Entonces saldrán los cuatro iluminados de siempre a decirnos que el Festival otra vez vuelve para atrás y que son unos frikis y otra vez al punto de partida, solos como la una en nuestro aislado gueto eurofán. Y que los países se votan entre ellos.

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