LA COLUMNA DE ALBER-VISSIÓN: “ESPAÑA EN EUROVISIÓN 2018: PERDIENDO LA BATALLA”

Hacía algunas semanas que no venía por aquí a hablar contigo, querid@ amig@ eurofán, faltando a mi palabra de contarte mis historias al menos cada quince días, pero oye, uno no se puede duplicar cual videoshow de Barei o de Raffaella Carrá. Pido disculpas por ello.

Hoy voy a criticar duramente sobre toda la fase previa de España en Eurovisión 2018, así que, por favor, fans exacerbados de Operación Triunfo, patriotas de pro, miembros de la policía del estilo y el glamour, cabezas coronadas, amaistas, alfredistas y público en general que sienta su sensibilidad herida si dices algo chungo de lo español mezclado con Eurovisión-Operación Triunfo-La Voz-La Voz Kids, este es vuestro momento para dejar de leer.

Si has llegado hasta aquí es porque tienes curiosidad o bien porque crees, como yo, que un año más estamos haciendo el canelo, dirigiendo nuestros barcos hasta el abismo, flirteando con la derrota. Lo de siempre. Lo menos que nos merecemos los eurofans españoles, esos que hemos perdido horas de sueño para pelear por una entrada para la final que nunca llegó, los que vamos a buscar un garito en Lisboa para ver el show. Los de siempre.

De entrada debo advertir que no es que me guste Amaia. Es que me encanta. Me fascina ella, me gusta su rollo, su forma de sentir la música, su verdad y su estilo tan propio. Amaia, te respeto y te admiro. Voté por ti, incluso. Pero, con sinceridad, estoy deseando que pasen pronto estas semanas que te separan del Festival de Eurovisión 2018, para que empiece la carrera que deseas y acabe esta tortura que para ti supone esta experiencia.

Porque, querida Amaia, querido Alfred, si de verdad les ilusiona Eurovisión en serio digo que no lo percibo. No me parece estar viendo a esa Pastora Soler profesional y supermetida en el asunto, o a esa Barei, esa Soraya o esa Ruth, que estaban muertas de ganas de salir ahí a darlo todo. Me falta entusiasmo y me falta mucha fe. Esto parece un remiendo para prolongar el tirón de OT entre los fans del formato y nada más. No es una candidatura para Eurovisión, pensada en los potenciales votantes que hay repartidos por Europa.

“Tu canción” es lo que es. Ya advertíamos desde el comienzo que no era la opción más adecuada después de la victoria de Salvador Sobral. ¿Puede dar la sorpresa y colarse en el Top10? Claro que sí, el año pasado entraron Australia y Rumanía con cantantes absolutamente mediocres, por qué no van a estar Amaia y Alfred que cantan de maravilla. Con independencia de que la composición esté muy por debajo de las enormes aptitudes de ambos, se percibe en la votación internacional de OGAE –desaparecidos por el momento-, en las casas de apuestas y en la inmensa mayoría de los rankings que ves por internet, que esto no va a ningún lado.

Este año la cosa va de canciones con mensaje con pretensión de universalidad. En 2018 tenemos empoderamiento femenino, apoyo a la causa de los refugiados, protesta contra la guerra, homosexualidad, mayores… Hoy tienes que vender algo. Vender, sobre todo, diferencia y autenticidad.

Es una verdadera pena, porque una experiencia musical y televisiva como fue Operación Triunfo y una pedazo de cantante como Amaia, con esa personalidad tan fuerte, se hace demasiado chiquitita y poca cosa entre las demás canciones. Un año más, Eurovisión respira calidad, y hay canciones actuales, otras más profundas, pero también te puede venir la israelí con la apuesta divertida del año –con mensaje, por cierto- y aquí todo el mundo se ha vuelto loco apoyando su rollo. Ganará.

Y, luego, la gestión de la candidatura. Eso da para escribir dos o tres columnas.

¿Ustedes se han dado cuenta de que nos representa un dúo en Eurovisión? Amaia y Alfred. Alfred y Amaia. ¿Y el nombre artístico? Almaia hubiese estado bien, pero no se ha querido vender a pesar de que era ya una marca. A pesar de que cientos de miles de europeos veían Operación Triunfo a través de yuotube, votantes todos ellos a los que hemos dejado escapar. Lo mismo Almaia estaba ya registrada, como el rollo Tamara/Ámbar/Yurena.

¿Han visto algún perfil oficial en Facebook del dúo? ¿En Instagram? ¿En Twitter? ¿Youtube?  ¿Grindr? Nada, ni la A. Los dos van haciendo la guerra por su cuenta, sin una sola publicación común que llevarte a la boca a través, repito, de una cuenta oficial. Del inglés ya ni hablemos.

Imaginemos que vivimos en Letonia y nos interesa saber qué presenta, digamos, la medieval y antigua España este año. Ni una sola cuenta oficial. Nadie se ha molestado en crear redes conjuntas a los chicos, y solo encontramos una autoproclamada sin credenciales de ningún tipo. La última publicación de la que se hace llamar cuenta oficial de “Almaia” en Twitter es una encuesta sobre si merece quedarse Roi o Ana Guerra en OT, registrada el 9 de enero.

Alfred publica algo por su cuenta, y podemos salvar lo que gestiona la familia de Amaia. De resto, a un mes del Festival, parece que no hay nada que contar de la candidatura de esta gente que además son fotogénicos, guapos, y tienen buena imagen. No hay un reportaje fotográfico molón en los sitios que visitan, una versión de alguna canción de ayer y hoy, un logotipo, algo que enseñe al mundo quiénes nos van a defender en Lisboa.

Cuenta de Netta Barzilai en Instagram a 10 de abril de 2018: 57.000 seguidores. Cuenta de Madame Monsieur 14.700. Es una cifra apreciable, pero ridícula si vemos que la cuenta de Amaia Romero suma  713.000 seguidores. 713.000 oportunidades de impacto que están totalmente desaprovechadas por nuestra candidatura, con seis tristes y solitarias fotos y ni una sola referencia a Eurovisión.

Ya sé que su cuenta la lleva ella (ya he dicho que la adoro y hace meses que la sigo), pero aquí ninguno somos tontos. Beyoncé no gestiona la suya, ni Cristiano Ronaldo, ni las Kardashian. Y si lo hacen están perfectamente asesorados sobre lo que hacer y lo que no hacer con la que es su carta de presentación, además de su trabajo (quien lo tenga).

Yo he estado al tanto de todo el periplo de las delegaciones que han estado por Israel estos últimos días de promoción gracias a los perfiles de los franceses o del armenio. Te los ves en los saraos, subiendo fotos con los otros compañeros, riéndose en el bus, y hasta bailando todos juntos en una especie de rondo. El islandés, el austriaco, la australiana… De nuestros chicos no hay ni rastro. Ni un story, ni una interacción con los otros concursantes. ¿Ocurre algo? ¿Hay alguna cosa que no sepamos?

La pregunta que yo me hago es para qué estamos yendo de promoción por Europa si precisamente no está habiendo promoción. Para dentro de casa, en la web de RTVE, autobombo todo el que quieras. No, señores, esto no va de eso. Nosotros no nos damos el 12.

De la fiesta de Londres mejor no hablemos. Muy bien lo de cantar y tocar en directo. Eso marca la diferencia y se nota quién es músico aquí y quién no. Por ahí perfecto. Pero hay oportunidades que no se pueden perder.

Me explico. ¿Cómo es que Amaia, con el repertorio inmenso que tiene, no se cantó una canción de su grupo preferido, Los Beatles, Señor mío y Dios mío? Con el piano delante, por favor, tóquese usted un “Let it be” y deje a la gente loca con ese arte y esa garra. ¿Cómo es posible que en una fiesta eurovisiva Alfred no se cante “Amar Pelos Dois”? Pero si tienes hasta el playback hecho a medida, criatura…

Hablemos del inglés. No puedo creerme que desde el 29 de enero, y ya va para dos meses y medio largos, no le hayan puesto a estos chicos dos horas diarias de inglés a presión. Es que no lo puedo creer. Las entrevistas no nacen por ciencia infusa. Las preguntas se ensayan, sean fáciles o difíciles (suelen ser bien fáciles y obvias) y las respuestas básicas también se practican. Cinco, seis, siete lugares comunes. Puede ser que de aquí al día 12 de mayo se enfrenten a cientos de entrevistas en inglés. No es de recibo, por mucho que queramos a nuestra niña, que lo que responda cuando le pongan un micrófono delante sea “buah”. Con todos los respetos, no es profesional.

Todos estos detalles me sorprenden cuando hay un equipo detrás de Gestmusic y de RTVE –cuyos gastos de 2016 conocimos hace unos días-, y cuando Operación Triunfo ha evidenciado la potencia y la pegada de las redes sociales en este momento histórico.

Pienso que es mucho más interesante que gastar 2.900 euros en invitados y 2.600 en material de oficina (bien de gomas y lápices, amiga) como se hizo en 2016, invertir algo en redes sociales y que alguien siga a Amaia y Alfred smartphone en mano y se trabaje esa promoción. En inglés. Alguien que les coloque el pelo y los ponga de frente a la cámara cuando están siendo entrevistados. Tanto coach, tanto training… ¿Dónde está cuando se necesita?

Estoy convencido de que la carrera de estos dos grandes músicos, porque sin duda lo son, va a ser larga e intensa, y no les van a faltar seguidores por poco que hagan, pero salvo que se conviertan en Rocío Jurado, Bisbal o Julio Iglesias, difícilmente van a volver a enfrentarse a una audiencia como la que tendrán gracias a Eurovisión, con la proyección inmensa que podría suponer para sus carreras y las puertas que les abrirían por todo el planeta.

Por favor, queda un mes largo de promoción. Vamos a intentar hacerlo un poquito mejor. Lo mismo no sacamos ni un voto por ello. Lo mismo sí. Lo mismo hemos dado la batalla por perdida sin haber comenzado. Un año más.

*. Por si hay dudas, soy licenciado en Ciencias de la Información y me dedico al asesoramiento en medios de comunicación desde hace más de diez años. Lo de siempre.

La Columna de Alber-Vissión

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